Durante las primeras semanas de marzo se conocieron los balances anuales de 2024 de las empresas alimenticias que cotizan en bolsa, que deben mostrar sus resultados. En un sector concentrado como el de la industria de la alimentación, dos gigantes como Arcor y Molinos ganaron juntas $315.587 millones.
Sólo en diciembre de 2023, cuando asumió Milei, la inflación en alimentos fue del 29,7%, por encima del nivel general (25,5%). Un zarpazo que impactó en las mesas de las familias trabajadoras, comer se volvió un lujo.
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Esa suba de precios implicó un piso para garantizarse ganancias, mientras las grandes mayorías se veían empobrecidas. Para mediados de año (últimos datos oficiales), la pobreza ya alcanzaba al 52,9% de las personas, y la indigencia (las personas que no llegan a cubrir ni siquiera los alimentos básicos) el 18,1%. Afectando mayormente a las infancias, a los menores de 14 años, los índices mostraron un 27% y 66,1% respectivamente.
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En sus balances, el grupo Arcor muestra una ganancia neta de $291.079 millones, más de 28 veces más que lo que muestra para 2023 de $10.037 millones. A pesar de la caída de sus ventas por la crisis (un 5,5% menos en términos nominales), el resultado financiero le impulsa su ganancia.
La empresa de Luis Pagani destina el 67,4% de las ventas al mercado interno, mientras que el 32,6% provino de exportaciones y operaciones en el exterior.
En el caso de Molinos, en el mensaje que acompaña a sus estados contables indican que “según lo informado por consultoras especializadas, el nivel de consumo de hogares en el mercado doméstico se contrajo durante 2024 entre un 4,3% y un 13,9%, en función de las diferentes metodologías de cálculo y canastas medidas.”
A pesar de ello, Molinos obtuvo una ganancia neta de $24.508 millones durante 2024, según lo presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV).
La empresa informa a la CNV un reparto de dividendos por $81.800 millones (alrededor de 82 millones de dólares). El periodista Alejandro Bercovich, denunció que con el reparto de dividendos de Molinos y otras grandes empresas, los accionistas buscarán dolarizarse antes de la devaluación. Estas sumas, implicaría una fuerte presión al Banco Central que suma su séptimo día consecutivo de ventas del BCRA para cubrir la demanda de los mercados.
Séptimo día consecutivo de ventas en el BCRA, acumulando u$s 1.313 millones negativos desde el 14 de marzo a la fecha. pic.twitter.com/MrralETzEX
— Christian Buteler (@cbuteler) March 25, 2025
Milei dice que los empresarios son benefactores sociales, lo cierto que en algo tan elemental como que las personas puedan alimentarse, el Gobierno prioriza la ganancia de las grandes empresas. Mientras Unicef denuncia que en Argentina más de un millón de niñas y niños tiene que privarse de alguna de las cuatro comidas por falta de dinero. Son miles los que se van a dormir con la panza vacía.
Para 2024, según el Indec el rubro “alimentos y bebidas no alcoholicas aumentaron un 94,7%, luego de la brutal escalada de diciembre de 2023. Para el mes pasado, el precio de los alimentos volvieron a posicionarse por encima de la inflación, 3,2% contra el nivel general del 2,4%. Para marzo, las consultoras preveen un aumento del 3,4% que impulsaría nuevamente el nivel general de precios.
Para que comer no sea un lujo y esté garantizado en un país productor de alimento, es preciso plantear un conjunto de medidas de defensa que enfrenten a estos grupos concentrados. Empezando por la recomposición de salarios y jubilaciones para hacer frente a la pérdida de poder adquisitivo. El control del comercio exterior en manos de un monopolio estatal para decidir que se exporta e importa en función de los intereses de las mayorías, enfrentando además las maniobras de las exportadoras e importadoras para hacerse de dólares. Mientras Milei destina millones al pago fraudulento de la deuda, millones de familia no pueden acceder a un plato de comida. Es necesario el rechazo urgente a la deuda y el nuevo acuerdo con el FMI.